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lunes, 24 septiembre 2018
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URGENTE
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Manuel Miguel Caparrós

Cucarachas de Navidad

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No se la quieren perder. Aparecen y se convierten en noticia de informativos haciéndonos ver que pese a las supuestas dificultades que les ponemos y a la guerra declarada, encuentran demasiadas facilidades para mostrarse en los lugares donde debieran estar erradicadas por el interés y recursos que pone la sociedad para que desaparezcan del planeta. Con bastante éxito se pasean con total impunidad y aprovechan para recordarnos que, en el año que acaba, nuevamente suspendemos en la asignatura troncal de cuidar de nuestros mayores y niños como merecen. Sin reparos de ningún tipo han paseado por centros sostenidos con fondos públicos, como alguna residencia de ancianos o centros de enseñanza. Lugares de especial protección y donde de manera muy puntual, no por eso menos grave, han hecho gala de su poder, y penetrado a través de los medios informativos en nuestras casas, insistiendo una y otra vez en que pueden burlar los controles establecidos por ineficacia de alguno de ellos. De manera tan peculiar, estos animalitos mayoritariamente considerados repugnantes y a los que como mínimo nos pide el cuerpo aplastarlos sin misericordia, destapan con su presencia un problema social de primera magnitud que nos va a recordar en días tan señalados si nuestros mayores, dependientes de nuestra atención y cariño, están siendo considerados como personas a las que debemos todo, o simplemente mercancías muy frágiles que algunos desaprensivos tratan con la mayor impunidad. Los grandes propósitos propios de estos días, y condenados muchos al olvido en la inminente cuesta de enero, deberían ampliarse con este nuevo de pedir a los Reyes Magos, y también a los mortales, que ordenen a sus pajes y funcionarios respectivamente que pongan el máximo celo en que nuestro sueño de conseguir un futuro de respeto y tranquilidad para nuestros mayores, se convierta en una realidad en el próximo año, y los vigilantes de que sea así sean colmados de regalos por la eficacia en el cumplimiento de su labor. Para las familias, que puedan dormir más tranquilos pensando en que sus impuestos se dedican a una labor social que no debiera tener un componente de lucro en la gestión de estos servicios.