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martes, 25 septiembre 2018
13:11
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URGENTE
Imagen JOSE CALABRUS
José Calabrús

Comprar una escoba de caña

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Normalmente el dicho popular es ‘no vender una escoba’ y se aplica a quien tiene un comercio por el que “no pasan ni las águilas” y “no entran ni ratones”. Por desgracia es más frecuente de lo que debiera y se debe a la conjunción de fenómenos postmodernos: globalización, comercio digital, grandes superficies, deslocalización de los comercios y el fomento de los centros comerciales periféricos -¡qué voy a decir al pequeño comercio de Jaén!-; ya no digamos si se trata de comercios solidarios o venta de artesanía con rigor de confección y no destinada al turismo de alpargata. El comercio tradicional está de capa caída, y los usuarios estamos trastornados por no saber dónde buscar ni encontrar las cosas más elementales para un consumidor también “tradicional”. Recientemente, leyendo del auge de las plataformas de distribución recordé que el año pasado precisé comprar una escoba de caña para la chimenea; removí Roma con Santiago, pregunté, visité más de treinta comercios de bastantes ciudades del entorno; se las había comido la tierra, las escobas de caña no tienen mercado, como los cuentos; saltó donde menos se pensaba, en San Google, y Amazon por mensajería me envió a casa en 24 horas dos por el precio de una. Rigurosamente cierto.