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viernes, 21 septiembre 2018
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URGENTE
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Javier Morallón

Castigada clase media

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Cobro lo mismo que hace diez años, obviamente, el coste de la vida no es el de 2008 pero no dudo en considerarme un privilegiado. ¿Qué está pasando con la clase media en este país? Ana Patricia Botín dijo, la semana pasada, que este será, previsiblemente, el cuarto año que España crezca al 3%, los directivos del IBEX baten récord en sus estipendios y las multinacionales españolas exhiben músculo por medio mundo. En los últimos 20 años se han desarrollado plenamente las tecnologías móviles e internet, herramientas formidables para mejorar la productividad de los trabajadores. Si esa productividad se hubiera trasladado a la sociedad se habría traducido, necesariamente, en una mejora de la capacidad adquisitiva del común de los asalariados o en una reducción de su jornada laboral. No parece que ninguno de esos dos hechos hayan sucedido, ¿quién está capitalizando ese incremento en los rendimientos laborales? Algo parecido ocurre con la luz. Cuando se descubrieron los leds se dijo abaratarían hasta un 90% la factura que nos cobran las eléctricas, circunstancia que nadie parece disfrutar ¿quién se está llevando crudo los beneficios de un invento que mereció el Premio Nobel y supuestamente era para el bien común?

Parece que existen sobrados motivos de queja por parte del contribuyente de a pie, el problema es cuando esa protesta es monopolizada por partidos de corte populista ya que se apropian de la justa reivindicación y la mezclan con ideas demagogas de brocha gorda que desacreditan todo aquello que tocan, un verdadero alivio para las grandes corporaciones que ven como la justicia social es secuestrada y arrojada al contenedor de la insolvencia intelectual, un enorme favor para las multinacionales que pueden seguir alardeando de cuenta de resultados ante sus accionistas. Nos encontramos en ciernes de otra revolución tecnológica, la del coche eléctrico, que supuestamente debería suponer un ahorro de coste en combustible de un 90% aproximadamente. ¿Alguien cree que ese ahorro llegará, verdaderamente, al bolsillo de la castigada clase media?