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miércoles, 14 noviembre 2018
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URGENTE
Imagen MIGUEL LECHUGA
Miguel Lechuga

Carta a mis graduados

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Se acerca el final de curso para nuestros hijos y, para mí, como padre, es especial. Mis tres hijos se gradúan en sus respectivos niveles y en centros en los que yo cursé mis estudios primarios y medios, el colegio Almadén y el IES Virgen del Carmen, de Jaén, por lo que mi relación afectiva con dichos centros es un tanto especial. A los profesores de ambos les agradezco todo el trabajo que realizan por mis hijos, convencido de que escuela y familia tienen que ir de la mano, juntos, pero no revueltos, cada uno desde sus competencias arrimando el hombro, animando, construyendo, trabajando, apostando por una educación de calidad para nuestros hijos difícil de conseguir. Este artículo de hoy se lo dedico a mis hijos, a mis graduados, por su trabajo, por su esfuerzo, por su paciencia, porque, a pesar de las dificultades, tienen mucha vida que transmitir. El pasado viernes, en las becas de bachiller de mi hija mayor, antesala de sus estudios en la universidad, se reconoció el trabajo callado y silencioso de un profesor que tocó el corazón de sus alumnos, que sin hacer ruido se jubila y deja un buen ejemplo y bonitos recuerdos en su instituto. Dicen que educar es dejar huella en el corazón de los niños. Hoy les escribo a mis hijos, y lo comparto con todos los lectores, para decirles que este final de curso es muy especial para mí, por diversos motivos; para reconocerles su trayectoria en un camino no fácil que es el de la adolescencia; y, sobre todo, para animarles a que sigan caminando, conquistando, estudiando, aprendiendo, no ya solo para sacar las mejores notas posibles, que importante es, sino para crecer como personas que sean capaces de dejar huellas en el corazón de los demás. No olvidéis que al mismo tiempo que nos educan, nosotros educamos y, “educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar usted precisa saber, pero para educar se precisa ser”. Vivimos en una sociedad que valora el ser pero le fascina el tener. Orgulloso de vosotros os animo a seguir trabajando y estudiando para descubrir lo que de verdad importa en esta vida, que ser buena gente vale la pena.