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domingo, 23 septiembre 2018
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URGENTE
Imagen MANUELA ROSA RUIZ TORRES
Manuela Ruiz

Aove, patrimonio mundial

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La semana pasada la pizza napolitana se sumó a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Unesco. En esta ocasión, este organismo internacional ha distinguido no solo al alimento en sí, sino también al arte de quienes la elaboran. Para que algo sea catalogado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, tiene que tener una historia, ser un símbolo de su lugar de origen y de sus gentes, dejar al común de los mortales con la boca abierta y ser digno de pasar a la posteridad. Y es que, a veces, lo extraordinario no reside en monumentos ni en ciudades eternas, sino que también se puede cocer en hornos de leña. Esa ha sido la decisión que ha tomado el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, tras haber sido respaldada esta candidatura con dos millones de firmas. Cuando leí la noticia me causó curiosidad por saber qué elementos españoles integrarían esa lista, desde que fuera creada, comprobando que forman parte de ella la fiesta de las Fallas de Valencia y de los Patios de Córdoba, el flamenco, los Castells, el Silbo Gomero, los Tribunales de Regantes del Mediterráneo, el saber de la cal artesanal de Morón de la Frontera, la Dieta Mediterránea... entre otros que excuso nombrar. Pero tengo que reconocer que, inconscientemente, me defraudó el comprobar que no aparecía por ningún sitio nuestro aceite de oliva virgen extra y las labores propias de la recolección y molturación de la aceituna. Llámenme ilusa, si quieren, pero entiendo que ambas cuestiones requieren una especial habilidad que ha sido transmitida entre generaciones, que se asocia a canciones, sonrisas y técnicas, y que constituye un simbolismo cultural por su importancia sociológica y laboral, ya que vive alrededor del cultivo del aceite mucha gente. Es por ello que, cumpliendo con tantos requisitos exigidos para formar parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no entiendo que Jaén y sus administraciones competentes no hayan intentado promover una candidatura de tan preciado elemento.