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miércoles, 14 noviembre 2018
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José Manuel Serrano

Alcaldes por un día

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Dice José Ábalos que los que quitan lazos en Cataluña se atribuyen una función que corresponde a la Administración: “Es como el que hace de gorrilla y se dedica a aparcar coches, no le corresponde”. Al bueno del ministro de Fomento le hubiera dado un síncope si hubiera visitado este verano la capital de Jaén, en cómodo trayecto de Alta Velocidad desde Madrid. Aquí los alcaldes accidentales estuvieron a punto de echar a suertes el puesto entre la ciudadanía, como si de la cabalgata de Reyes se tratara. Quemaba el cargo y no asomaban el pescuezo por los problemas de agosto, directamente se iban al otro lado de la ciudad para presentar otro paso de cebra recién pintado. Así que, sin ánimo de afear a la autoridad competente, no cabía otra, ministro, que organizarse por barrios, como “Hijos de la Anarquía” las calles se estructuraban a su libre albedrío, riánse de las comunas libertarias, solo faltó ir estilo Vera, frescos, pero muy alegres democráticamente. Que el Ayuntamiento dejaba una obra a medio hacer en la calle Sedeño, el pueblo sabio compraba un camión de arena y lo echaba en un acto de rebeldía con causa, porque las ratas no entienden de plazos ni de alcaldes accidentales. Que la contrata del Ayuntamiento no fumiga en otro barrio, pues la asociación de vecinos pone trampas y fumiga según su docto criterio. Con la falta de personal público para los cementerios, y tras el fallido intento de contratar a una empresa de construcción para gestionar el hotel ladrillo, quizá se barajara la posibilidad de un bando municipal en el que se exhortara a la población a no morirse en verano. Porque, es verdad que los ciudadanos también tienen deberes y si los camposantos están cerrados, pues no toca morirse y punto. El próximo tutorial en redes sociales del alcalde, Javier Márquez, debería ir en esa línea, consejos para autogobernarse con lo mínimo. “Hágalo usted mismo, es muy fácil”. Quién nos iba a decir que el alcalde iba a ser el máximo exponente de la autogestión, un comunismo asambleario que deja a Andrés Bódalo en aprendiz de la comuna del Santo Reino. En cuanto a los presupuestos para la ciudad, después de unos cuantos gatillazos, seguirán prorrogados, que es lo mismo que economía de subsistencia, a salto de mata, según sople el viento que baje por la calle Maestra se gobernará la ciudad hasta el infinito y más allá. El concejal de Hacienda, Manuel Bonilla, es conciso al aducir “problemas administrativos”, que debe haberlos y gordos.

Como Ikea descubra que aquí en Jaén nos lo montamos sin planillo ni bolsita de herramientas, tenemos posibilidad de desbancar a la campaña de Teruel existe para la próxima temporada. “Jaén existe y se lo montan ellos solicos”.

El entremés, con el puntito de sobreactuación que requiere el género, estaba escrito. Tocaba subir el diapasón para certificar que la relación entre Ciudadanos y el PSOE andaluz no aguantaba septiembre. El párrafo de la ejemplaridad era la carta guardada para utilizarse a discrección y, como no hay regeneración, dan un portazo y Juan Marín se queda con los discos y, probablemente, también se lleve la moto: “Susana Díaz y el PSOE han agotado la paciencia de los andaluces; cuando se trata de hablar de regeneración democrática, huyen y justifican lo injustificable”. Fin de la convivencia. Susana Díaz se queda con el Gobierno, pero anunciará, en breve, que por la falta de estabilidad se hace necesario un adelanto electoral. Y todos tan contentos. Las nubes del juicio de los Eres quedarán lejanas y, encima, y contra todo pronóstico, Pedro Sánchez, el guapo, el breve, el enemigo íntimo, tiene al PSOE en el “candelabro” político. Si es que hay días que todo sale bien.

andalucía. todo pactado hasta el final. “ciao”