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23/08/2018

El fin de fiestas es un momento que nadie quiere nunca que llegue, al contrario que el inicio de estas, sin embargo todo lo que comienza está destinado a tener un final. Así ocurrió ayer en Noalejo, que tras seis días llenos de fiesta vieron cómo al despertarse hoy no habrá más verbenas, encierros o actividades lúdicas.

Una de las fiestas más largas de la provincia, porque a los seis días oficiales le preceden otros cuatro con actividades organizadas por el Ayuntamiento para calentar motores, finalizó con la jornada más colorida, algo que hace contraste con el sentimiento de los noalejeros, que ya cuentan los días para que llegue agosto nuevamente.

El día amanecía tarde, sobre todo para los más trasnochadores que alargaron la verbena hasta altas horas de la noche tras las fuerzas que repuso el martes la paella a la que el Ayuntamiento invitó a todos los vecinos en la plaza del pueblo mientras la charanga “Los Cierrabares” entonaba los temas clásicos. La mañana estuvo copada de torneos como el de ping-pong en el pabellón municipal y de “Arrastraillo” en el hogar del pensionista. Actividades previas a una de las más esperadas por los jóvenes de Noalejo: la fiesta del color.

A las 13:00 horas, con el patio del colegio a rebosar por todos los noalejeros que previamente se apuntaron a la actividad, vestidos de blanco inmaculado y con muchas ganas de fiesta. La fiesta comenzó y con ella la música... y los polvos de colores, que volaron sin cesar para convertir a los asistentes en murales humanos dignos de cualquier pintor abstracto que pueda tener obras en el Moma de Nueva York. Bailaron y saltaron durante horas, tuvieron juegos y más sorpresas preparadas con mimo por el Ayuntamiento.

A media tarde, como en los dos días previos, se celebró el tradicional encierro, donde vecinos y visitantes, que acuden a Noalejo solo por este motivo, disfrutaron de varias horas con las vaquillas en el albero para tratar de olvidar que se trataban de las últimas de estas fiestas. Unos encierros que finalizaron sin incidentes pero con un público completamente entregado con los valientes que saltaron a la arena para ponerse frente a las vaquillas.

Tras un merecido descanso, a las 23:00 horas, comenzó la verbena popular, en su horario habitual, pero con la idea en la retina de que al día siguiente no se repetiría. Las fiestas tuvieron su particular traca final con el espectáculo pirotécnico que a las dos de la madrugada anunciaba, sin opción a volver atrás, que las fiesta de Noalejo acababan.

La patrona del municipio, Nuestra Señora de Belén, ya descansa, como los vecinos, mientras espera volver a tomar las calles de Noalejo el próximo verano.