La provincia de Jaén podría definirse estas semanas como un continuo espectáculo ya que muchos de los municipios que la componen se encuentran inmersos en sus ferias y fiestas. Pero, de todas ellas, habrá pocas tan especiales como las de La Cerradura, por lo menos en cuanto a temporalidad se refiere. Y es que, este pequeño lugar situado al sur de la capital, celebra sus festejos en dos meses distintos. La última jornada es de las más especiales. Se trata del día grande, el de su Virgen de la Purísima Concepción. Por ello, la mayor parte de sus residentes, así como los devotos de los alrededores, dejaron sus quehaceres para asistir a la misa que se celebró por la mañana, a cargo del párroco Antonio Cobo pero, sobre todo, se volcaron durante la procesión por las calles de la pedanía entre el verde olivar. Todos acudieron puntuales a la gran cita aunque este año con amenaza de lluvia, algo “insólito” según comentaron varios vecinos que no recordaban un tiempo así en décadas. A pesar de ello, los devotos deseaban ver a su Virgen lucirse y decidieron desafiar al cielo.

La suerte no les duró mucho tiempo porque, aunque la Señora Purísima de la Concepción se paseó durante unos minutos e hizo varias paradas acompañada de algunas oraciones del párroco y los continuos “vivas” de sus feligreses, la lluvia apretó y tuvieron que refugiarse en casa de una vecina. Tras varios minutos de incertidumbre en los que incluso se protegió a la Virgen con un plástico, el hermano mayor decidió volver a la ermita. Las caras de tristeza entre los presentes fueron latentes pero la alegría volvió cuando la Santísima comenzó a bailar a hombros de algunos de sus devotos a las puertas de su templo y, la banda le tocó y cantó, en una imagen que pasará al recuerdo de todos los presentes. Con este emotivo acto dan por finalizadas las fiestas grandes de la Cerradura tras varias semanas en las que las actividades culturales y los cultos religiosos se han entrelazado de forma constante en este particular municipio.