El repique general de campanas y el disparo de cohetes anunciaron el comienzo de la feria de Valdepeñas de Jaén. El concurso de las migas con suculento premio dio paso a una gran cabalgata de gigantes y cabezudos, con presencia de la banda municipal de tambores y trompetas Antonio Rosales y la charanga Los Pishitas. A las doce del mediodía, la cofradía matriz del Cristo de Chircales recibió a la entrada del pueblo a la filial de Jaén. Un nutrido grupo de hermanos que se trasladaba desde la capital para asistir a los actos en estos días, que son dos procesiones del Cristo de Chircales por las calles del pueblo, y dos funciones religiosas en la parroquia, además de todo un programa de feria.

A las cuatro de la tarde, el Cristo salió de su Ermita de Chircales, para una hora después llegar a las eras de Santa Ana. Desde su ermita a Valdepeñas, venía cargado a hombros de mujeres y hombres, que sudorosos, cansados, pero sobre todo contentos por haber podido recorrer el camino llamado de penitencia con tan pesada, pero a su vez suave carga. Hacia las ocho de la tarde, salió la procesión de subida del Cristo desde las eras de Santa Ana hasta la parroquia Santiago Apóstol. Lo más esperado de todo el año por los valdepeñeros y devotos de los pueblos y ciudades colindantes, es emocionante ver la calle Bahondillo repleta de fieles, donde los vivas al Señor de Chircales fueron continuos, las miradas al Cristo a su paso son profundas, las mejillas se llenan de lágrimas de emoción, de súplica, de agradecimiento, mayores y adultos trasmiten su fe a los jóvenes y los niños solamente con el gesto, solo a través de la mirada. Se trata de una tradición de cientos de años que se transmite de generación en generación, está arraigada a un pueblo noble que cada año espera con ilusión este momento en el primer día de feria grande que se celebra en honor del Cristo de Chircales.

Una exclamación de fe sale del corazón cada 1 de septiembre. En el santo lienzo, la comunidad cristiana de Valdepeñas de Jaén reconoce a su Señor. La población le dice; estamos dispuestos, Señor, a recibirte un año más, para que ocupes el centro de nuestros corazones.

A lo largo de dos meses, el templo parroquial abrirá sus puertas todos los días en horarios prolongados y en los de feria desde las ocho de la mañana hasta la una de la madrugada. Ya al filo de la medianoche un espectáculo piromusical de fuego y color, de gran belleza plástica, fundió el fuego, la luz y la música. En la caseta municipal la actuación de los grupos y la diversión continuó hasta la madrugada.