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07/08/2018

El trabajo de investigación realizado por el puesto de la Guardia Civil de Mancha Real dio sus frutos y consiguieron detener al autor de un robo de joyas.

Los hechos sucedieron a finales de junio, cuando un varón de 31 años, vecino de la capital, sustrajo varias joyas de un domicilio de Mancha Real, donde se alojaba durante unos días.

La mancharrealeña víctima de este robo, al percatarse de la falta de las joyas —una cruz y una esclava de su hijo— días más tarde de la sustracción, interpuso una denuncia en la comisaría de Policía Nacional de Jaén, que avisó a la Guardia Civil de Mancha Real, que a su vez comenzó una investigación que se dilató durante un mes hasta encontrar al autor de los hechos.

La investigación fue llevada a cabo por tres agentes de la benemérita, quienes trataron de localizar tanto las joyas sustraídas como al autor del robo.

Tras seguir las pesquisas, tanto en Mancha Real como en la capital jiennense, los agentes de la Guardia Civil consiguieron confirmar los hechos y averiguar los datos del, hasta el momento, presunto autor. Una vez identificado, se desplazaron, el pasado miércoles, hasta el domicilio del mismo para proceder a la detención del joven jiennense.

Una vez el detenido fue trasladado a la jefatura de Guardia Civil de Mancha Real, el presunto autor acompañado por su abogado, confesó al sargento Raúl Díaz-Parreño haber cometido el delito del que se le acusaba, asegurando que sustrajo las joyas. Esta confesión ponía punto final a un mes de investigación, pasando el autor de los hechos a disposición judicial de forma inmediata.

El joven detenido confesó ser amigo de la víctima y se mostró arrepentido de los hechos, asegurando que llevó a cabo el robo por encontrarse en una mala situación personal, hecho por el cual estuvo unos días viviendo en la casa donde se produjo el robo.

El gran trabajo realizado por los agentes de la benemérita de Mancha Real consiguió cerrar con éxito el caso, pese a no haber podido recuperar las joyas robadas la joven mancharrealeña.

Las joyas, una esclava y una cruz de oro, no pudieron ser localizadas por los agentes de la Guardia Civil, por lo que no pudieron ser devueltas a su propietaria a pesar de detener al ladrón.