• MEDIDA TRANSITORIA. <i>Un camión suministra agua potable en uno de los municipios de El Condado.</i>
    MEDIDA TRANSITORIA. Un camión suministra agua potable en uno de los municipios de El Condado.

El descontento cunde en la comarca de El Condado ante el problema de la falta de agua potable, que alcanza hoy su décimo día sin que haya garantías de solución inmediata. Las más de 18.000 personas afectadas por el problema esperan los análisis de agua, que, de ser satisfactorios, pueden suponer el final de las restricciones. En caso contrario, el proceso se demoraría.

Los alcaldes, después del “puñetazo en la mesa” del pasado viernes, en el que acordaron denunciar a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir —algo que prevén hacer mañana en Villacarrillo— no pueden ocultar su contrariedad. Uno de los más indignados es el de Santisteban, el también presidente provincial del PP, Juan Diego Requena. “No es normal que la anterior crisis [en referencia a la del verano de 2014] se resolviera en tres y media y ahora llevemos diez. Algo chirría y falla aquí. La subdelegada, Catalina Madueño, está muy callada y, cuando se arregle esto pediremos explicaciones y responsabilidades políticas. ¿Dónde está y por qué no da la cara?”, dice el edil. Requena añade que el enfado de la gente va a más y que los vecinos se encaran con los ayuntamientos, con el consiguiente “desgaste político”, a pesar de que es un problema responsabilidad del Gobierno central y la Diputación. “Tengo que aplacarlos en algo que no me corresponde”, resume, antes de denunciar “oscurantismo”.

Otro de los munícipes más beligerantes es el de Arquillos, Miguel Ángel Manrique, quien deja claro que, a pesar de la coincidencia con la fiestas, está dispuesta a convocar movilizaciones si no hay arreglo ya. Entre los alcaldes son mayoría los del PP, a excepción de Navas y Chiclana, donde manda el PSOE. El alcalde navero, Joaquín Requena, dice que es comprensible el enfado de la gente, que llega directamente a los ayuntamientos, y echa en falta más informacion sobre los análisis.

El actual problema se debe a que el nivel de trihalometanos —una sustancia cancerígena— disueltos está por encima del límite autorizado, un tope que bajó hace unos años pero que antes sí se permitía. En un principio los alcaldes pensaron, en función de los precedentes, que para el pasado martes todo estaría arreglado. No obstante, pese a los esfuerzos para limpiar la red de tuberías, no se logra la sucesión de tres análisis satisfactorios. Además, se esperan inversiones para mejorar la red y la planta de depuración. Mientras tantos, la población y la ciudadanía se queja de que el precio del suministro es uno de los más altos de España —influye la escasez y la dispersión de los núcleos habitados—. Desde hace días los residentes en la comarca —a excepción de Vilches— dependen del supermercado o de los camiones cisterna de Somajasa.