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30/08/2018

Ni siquiera la brillante luna, todavía llena, quiso perderse el emotivo y resplandeciente desfile de la “Reina de Quesada” por las calles del municipio jiennense. Fue una noche, puede que demasiado corta para unos vecinos que disfrutan de su Feria y Fiestas 2018. Unos más descansados, otros sin dormir, pero nadie falló en su madrugadora cita con la Virgen de Tíscar, que abandonó la parroquia de San Pedro y San Pablo para volver a su Santuario y prepararse para su gran romería.

Cuenta la tradición que esta advocación mariana fue traída por san Isicio, quien fuera obispo de Cazorla y discípulo del apóstol Santiago, y que fue escondida en la Cueva del Agua durante las persecuciones cristianas de la época de la Hispania de los romanos y los visigodos. Desde 1560, su fama de milagrosa y el gran fervor popular han hecho que el primer domingo del mes de septiembre se trasladen muchas personas hasta su ermita.

Sin embargo, estos días de fiestas patronales no se entienden sin la imagen de la Virgen de Tíscar, soberana, en el templo de Quesada. Unos días de gozo y celebraciones religiosas en su honor que culminaron con una despedida repleta de promesas y lágrimas. Desde cerca de las 05:00 horas de la madrugada, la iglesia abrió sus puertas para acoger, poco a poco, a los fieles que dejaron a un lado las actividades de ocio de la feria para pedir el favor o, simplemente, rendir la pleitesía que merece la “madre de Quesada”.

Algo más tarde de las 06:30 horas, con una tímida claridad en el cielo que amenazaba a la brillante luna, comenzó la eucaristía. Una misa que acabó por demorarse más de lo esperado, pero que no escatimó en aplausos, vítores y piropos hacia la patrona. Una hora más tarde, con el sol asomando ya por las montañas de Sierra Cazorla, la engalanada imagen apareció por las puertas de la iglesia con su precioso manto azul brillante adornado con donativos de sus devotos. Más de un centenar de vecinos y visitantes no pudieron contener entonces las lágrimas ni el sincero aplauso que enmudeció la música que terminaba de sonar en la verbena. Nadie abandonó un solo paso del recorrido procesional de la patrona hasta la salida del municipio. La parada más significativa fue en el parque, donde tras cantar la “Salve” a pleno pulmón, una traca de pólvora recorrió gran parte de la calle principal a modo de homenaje. Así continuó la procesión, hombres y mujeres descalzos, niños, jóvenes y mayores acompañaron a la Virgen de Tíscar hasta que llegó el momento de cubrirla con una tela para resguardarla y montarla en su carroza para su regreso al Santuario.