La primera quincena de septiembre es muy especial para Castellar, tanto para sus hijos que siguen en el pueblo como para los que residen fuera. Estos días se celebran los cultos en honor de la patrona, Nuestra Señora de Consolación. La jornada principal se vio deslucida por las precipitaciones intermitentes, que hicieron tomar, por consenso, la decisión de la que la venerada imagen mariana no saliera a las calles.

A pesar de que no hubo procesión, el templo de Nuestra Señora de la Encarnación estaba lleno. Primero hubo una eucaristía oficiada por el párroco castellariego, Julio Ángel Delgado. Después de la ceremonia, los fieles continuaron en la iglesia y algunos besaron el manto de la Virgen de Consolación como señal de reconocimiento y afecto.

José Mena, quien cumple cuatro años como máximo responsable de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación, subraya la elevada afluencia a los actos religiosos a pesar del mal tiempo. “El templo estaba lleno en la misa. La directiva está más que contenta con la asistencia y la participación, aunque triste por no haber podido hacer la procesión”, dice. Diario JAÉN estuvo muy presente en la fiesta y ofreció una pañoleta conmemorativa de la celebración junto con el ejemplar del día.

La programación empezó el viernes, con el rosario de velas, que reunió a alrededor de doscientas personas. En plena noche, recorrió las principales calles castellariegas. Hoy también es un fecha señalada para Castellar y la comarca de El Condado. A las diez de la mañana, si la lluvia no lo impide, hay un encierro. Por la tarde se espera un espectáculo taurino. Las citas con la patrona volverán el 29 cuando la imagen se trasladará al campo y habrá misa y procesión.