Las imágenes de la Inmaculada Concepción, San Julián y San Francisco de Asís protagonizaron la procesión con la que culminaron las celebraciones patronales de Burunchel. Fueron trasladadas hasta su ermita en una procesión que discurrió con la sierra de fondo. La comitiva desfiló en la tarde noche, justo después de una misa dedicada a los ancianos y los enfermos del pueblo y de la exposición del Santísimo.

Sin embargo, más allá de los actos religiosos, quienes tenían ganas de divertirse todavía disponían de nuevas oportunidades. A las diez actuaron los componentes del grupo infantil de jotas y fandangos de Burunchel. Luego tomó el relevo el grupo folclórico Sierra de Cazorla. El cierre llegó con una verbena en la que actuó Juan Manuel Melero, con Pedro al teclado. A lo largo de la velada hubo espacio para un concurso de jotas, fandangos y pasodobles. De esta manera concluyeron cinco intensos días en los que se sucedieron múltiples actividades pensadas para los más diversos colectivos. No faltaron competiciones deportivas, propuestas de ocio como la instalación de un deslizador acuático, un pasacalles, un espectáculo pirotécnico, una feria de ganado, la degustación de una paella gigante, exhibiciones de corte de madera o torneos de naipes. Las verbenas resultaron muy animadas con orquestas de nivel que deleitaron al público, que aprovechó el fresco característico de las noches para gozar de la mejor música. En el plano religioso, el miércoles fue el traslado al templo parroquial de los patronos de la aldea.