Calidad, innovación y esfuerzo son las claves del trabajo que desarrolla Juan de Dios Adán Román, vecino de Montizón, y que está al frente de la empresa que lleva su propio nombre. Este joven montizonero comenzó en el mundo de la construcción cuando apenas tenía 16 años. Más de media vida lleva ya siendo un auténtico profesional en la materia. “La mía era, y es una, empresa familiar, he aprendido mucho al lado de mi padre, Juan José. Él fue quien empezó y ahí seguimos. Él casi a punto de jubilarse y yo como empresario emprendedor”, explica Adán, quien considera fundamental el apoyo y el trabajo que desarrolla su hermano, Andrés, dentro de esta empresa de construcción y de materiales de construcción, referente en Montizón y alrededores. “Hemos abierto una línea nueva de trabajo que está ligada con la reforestación, con el aprovechamiento forestal: sacando de la madera del pino el pellet, el corcho para tapones, leña, piñas, biomasa”, explica este emprendedor de Montizón.

Juan de Dios Adán Román será quien reciba el próximo 18 de mayo, a las ocho y media de la tarde, en la Colegiata de Santiago en Castellar, el premio Reino de Jaén El Condado a propuesta del Ayuntamiento de Montizón.

Nueve trabajadores forman parte de la plantilla de la empresa XX, “pero tenemos algunos proyectos por delante y la ampliaremos aún más”, comenta animoso Juan de Dios Adán, quien además de formarse y ejercer como constructor realizaba y realiza tareas de administrativo y documentación para su propio negocio.

La seña de identidad de este joven emprendedor, casi nato, está no solo en su propio municipio a través de la construcción residencial o de casas, de obras urbanas o de acerados, también ha dejado su huella en otros pueblos de El Condado como Castellar y Santisteban, o en Villamanrique.

Quien tiene una meta y ganas de trabajar y hacer cosas se lo propone, y con esfuerzo y trabajo, lo consigue. La implicación de Juan de Dios Adán Román con Montizón, su pueblo, y con su comarca va más allá de la creación de puestos de trabajo y de mejorar la calidad de vida a través del desarrollo de sus proyectos de construcción y de reforestación. Le gusta estar activo e involucrar a sus vecinos, amigos y conocidos en distintas actividades. Y para muestra un botón: Estuvo al frente de la Asociación Juvenil de Montizón y consiguió pasar de los diez socios que había a comienzos de 2006 a cerca de setenta en 2014, fecha en la que dejó la junta directiva al cumplir los treinta años.