• DESCONTENTO PATENTE. <i>Representantes de negocios, ubicados principalmente en el polígono El Cerezo, posan con el alcalde de Castillo de Locubín.</i>
    DESCONTENTO PATENTE. Representantes de negocios, ubicados principalmente en el polígono El Cerezo, posan con el alcalde de Castillo de Locubín.

El polígono industrial El Cerezo es uno de los puntales de la economía de Castillo de Locubín. Sin embargo no pasa por su mejor momento. El motivo, como apuntan los responsables de los negocios, es la persistencia de los microcortes de luz, que da al traste con el funcionamiento normal y genera “impotencia”.

Ante la reiteración de las interrupciones del suministro y la falta de soluciones, profesionales de este lugar y otras zonas del municipio se dirigieron al alcalde, Cristóbal Rodríguez, para que presionara en la medida de sus posibilidades y propiciara medidas e inversiones que normalicen la situación. Había panaderos, restauradores y responsables de otras actividades como freidurías de patatas, cinterías, alimentos y bebidas, supermercados, la residencia de mayores, una fábrica de joyas, cerezas y almendras, talleres de chapa y pintura y mecánicos, herrerías, una fábrica de monodosis, cinterías, cuadros y vinilos, marmolerías, firmas de I+D+i, empresa de esferificación lipídica y acuosa, obtención de harina y aceite de semilla de olivo, cooperativas oleícolas, empresas de mantenimiento empresarial y gasolineras. Todos se quejan de los graves problemas que les generan quedarse sin electricidad aunque sea solo unos segundos.

“Le hemos reclamado que mueva hilos en el plano institucional, dado que la viabilidad de las empresas depende de que podamos contar con un suministro correcto de energía, que en la actualidad no tenemos”, asegura uno de los afectados. En algunos casos, los perjudicados se han dirigido a sus servicios jurídicos para ver cuáles son las medidas posibles para defender sus intereses. “De continuar así algunos nos veremos abocados a cerrar, puesto que no podemos desarrollar nuestra actividad, por causas ajenas a nuestra voluntad”, manifestó a Diario JAÉN el propietario de una fábrica.

Los damnificados se quejan de que, desde mediados de 2017, la situación es “un desastre”, con independencia de la meteorología. “Yo pago por un servicio que no se presta en condiciones, creo que porque no invierten. Llamamos continuamente, pero no toman medidas”, se lamenta uno de los profesionales.

El temor de los empresarios, sobre todo de los que desarrollan actividades más punteras, es que los microcortes se traduzcan en la desatención de pedidos que supongan la pérdida de clientes importantes. Por ello considera que el Ayuntamiento de Castillo de Locubín debe “poner toda la carne en el asador” porque está en juego la columna vertebral de la economía y desincentiva la llegada de nuevas firmas o la ampliación de las actuales.

Este descontento se une al expresado, meses atrás por los vecinos, tanto del casco urbano como de la aldea de Ventas del Carrizal, por los apagones, habituales especialmente en jornadas muy ventosas o de precipitaciones intensas.