• <span style="text-transform:uppercase">éxtasis.</span><i> Los jugadores del Real Jaén felicitan a Migue Montes después de anotar el segundo gol.</i>
    éxtasis. Los jugadores del Real Jaén felicitan a Migue Montes después de anotar el segundo gol.

Dicen aquellos a quienes gusta recoger datos y anécdotas del mundo del fútbol que en una ocasión Guardiola aseguraba que lo que te hace crecer es la derrota, una afirmación que puede encajarse en una forma significativa de pensamiento a lo largo de la historia. Ha sido siempre una tentación más o menos preferida por los llamado profetas de la desgracia, los que insisten sobre todo en un concepto de ser humano como un eterno pecador. Es verdad que la derrota también ofrece buenas ventajas, y en estas crónicas así se ha defendido, pero no hemos de entender esta vivencia y esta actitud como un sendero de preferencia para la perfección y el ansia del bien.

Porque el camino que ha emprendido el equipo blanco lleva a entender la vida justo en sentido opuesto a esta visión de las cosas. El Real Jaén está mostrando y demostrando que lo que más enseña es precisamente el éxito. Y así va subiendo en todas sus facetas de datos y resultados que lo valoran y clasifican cada semana.

.Salió el equipo, en el partido ante el Motril, con fuerza y empuje desde el primer minuto de juego y con un planteamiento táctico ofensivo aunque, en verdad más aparente que real, más teórico que práctico. Comenzó como tratando de resolver pronto el partido y hasta dispuso de una buena ocasión casi a mitad del tiempo pero las cosas no acababan de venirle en condiciones. Salvo en alguna jugada de cierto peligro, el Motril, que en este sentido defraudó, forma una muralla clásica de dos barreras que casi hacían imposible a los blancos llegar hasta la portería. De esa manera apenas el Real Jaén, con un juego aceptable, apenas llegó a puerta.

Mucho cambió el horizonte en la segunda parte cuando los jiennenses hicieron un par de goles que levantaron el entusiasmo de jugadores y espectadores. Las cosas pintaban bien, aunque los visitantes gozaron también de alguna oportunidad. Luego vino el tremendo lío del jugador motrileño que, a juicio del árbitro, trató de simular un penalti, protestó por haber sido sorprendido y acabó duchándose mucho antes de lo que esperaba. De esta forma las reglas de juego cambiaron y el Real jaén comenzó a exhibir un juego noble, atractivo, quizá no preciosista, pero sí con alegría y entusiasmo y elementos estéticos. El Real Jaén sigue de fiesta desde la llegada de Andrés García Tébar con unos números incontestables en cinco partidos disputados. Ha sumado quince puntos, no ha encajado ningún gol y de nuevo está en los puestos de eliminatorias de ascenso a Segunda División B. Cuando las situaciones se sienten como reales acaban siéndolo y es esa realidad creada con los últimos éxitos vive el equipo. Ahora solo falta seguir el camino en la última fase de la competición, porque se ha hecho lo más difícil.