• REUNIÓN. <i>El diputado de Infraestructuras Municipales, Bartolomé Cruz, se reunió con los alcaldes de los municipios afectados en el Ayuntamiento de Arquillos. </i>
    REUNIÓN. El diputado de Infraestructuras Municipales, Bartolomé Cruz, se reunió con los alcaldes de los municipios afectados en el Ayuntamiento de Arquillos.

Difícil es pronunciarla pero en El Condado ya forma parte de su vocabulario habitual: “trihalometanos”. Los problemas en el suministro de agua potable continúan para 20.000 habitantes de trece núcleos de población por “culpa” de este compuesto químico volátil que se genera durante el proceso de potabilización. Ya tuvieron su primera toma de contacto con este vocablo hace cuatro años, cuando también hubo prohibición del consumo por sus altos niveles. Cinco días estuvieron sin poder consumir agua del grifo y suministrándose con cisternas y, en este caso, el problema parece que se alargará algo más. Con hoy suman ya cinco días desde que se declarara no apta para el consumo el agua que brota de sus grifos. Ayer mismo Arquillos fue el escenario de la reunión entre los siete alcaldes de los municipios afectados con el diputado de Servicios Municipales, Bartolomé Cruz, y representación técnica de Somajasa, sin contar con la presencia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ni Salud.

Fue una reunión informativa, como reconoce el alcalde de Arquillos, Miguel Ángel Manrique, sobre los pasos que se realizan para solucionar el problema. Por ahora, como detalla, la Confederación realiza tareas de limpieza tanto en la estación depuradora como en las tuberías para procurar que los niveles de trihalometanos bajen hasta los límites seguros para su consumo. Pero, tras los constantes problemas con el agua en la comarca, como apunta el representante municipal, son imprescindibles infraestructuras nuevas que modernicen el sistema, como la estación depuradora ya prometida.

Estos trabajos de limpieza son esenciales ya que los trihalometanos se generan por la reacción al entrar en contacto la materia orgánica con el cloro. El volumen generado depende de la suciedad disuelta en el agua después de la eliminación de la carga orgánica existente antes de la potabilización. Los parámetros actuales fijan, desde 2009, el límite en 100 microgramos de la sustancia nociva por cada litro —esta semana se alcanzaron picos de 111—, aunque antes el umbral de seguridad era mucho mayor, de 150. Por ello, la Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales declaró el agua como no apta para el consumo humano —no puede ingerirse ni utilizarse para la elaboración de alimentos—, aunque sí puede usarse para higiene personal y limpieza doméstica.

Esta prohibición se realizó el pasado viernes, día 13, y desde entonces los vecinos están “entre el cabreo y la resignación”, como explica Manrique. “Yo como alcalde me siento avergonzado de la situación que se está viviendo. Si bien es cierto que ningún alcalde de los que estamos ahí tiene responsabilidad en la situación, porque es la Confederación la que debe tener sus instalaciones en la mejor situación, yo personalmente me cabreo por ver la situación que están pasando los ciudadanos, ver cómo mi madre o mi vecina, con ochenta años, tienen que ir con garrafa a por agua al camión”, reflexiona el responsable municipal de Arquillos.

Y por el momento, dice, no pueden ofrecer una fecha para que se resuelva el problema. Los análisis se realizan diariamente y hoy se conocerán los nuevos niveles de trihalometanos: “Para que se vuelva a considerar apta no sirve un solo análisis con resultados positivos — o lo que es lo mismo, negativos en el nivel de este compuesto—, tienen que ser al menos tres consecutivos”. Así, al menos parece que todavía se prolongaría unos días más la situación, aunque, eso sí, sin atreverse a poner un plazo.