|
08/09/2018

La riqueza de flora y fauna de una provincia como Jaén, rica en parques naturales de primer calado, es un patrimonio del que los jiennenses deben sentirse orgullosos y defenderlo como lo que es. El cuidado de esos ecosistemas es fundamental no solo como reclamo turístico sino, simplemente, por su propia preservación. Poder contemplar a tantas especies en su hábitat natural será dentro de poco tiempo un espectáculo privilegiado y aquí contamos con la suerte de tener espacios que se conservan en muy buen estado. Un esfuerzo compartido entre la Administración que acota la valía y los propios habitantes de esos parques que son conscientes de la riqueza que les acompaña. En este sentido, los programas que luchan por aumentar y preservar la población de linces en Jaén son una oportunidad única para divulgar las bondades de estas zonas de cría y de un animal que, aunque en peligro de extinción, cuenta en Andalucía y en la provincia con unas reservas únicas. De hecho, Jaén sigue a la cabeza como territorio clave en su reintroducción, aunque aún no se ha cerrado el año, más de 30 ejemplares han nacido en libertad en las áreas protegidas en la provincia. El proyecto Life Iberlince, de la Consejería de Medio Ambiente, ha conseguido que en Guarrizas (zona de Vilches, salgan adelante seis camadas con, al manos, 19 cachorros y en Andújar y Marmolejo, ocho camadas con 14 cachorros. Unos datos que solo en la provincia son estupendos y denotan el trabajo de técnicos y el compromiso también de propietarios de fincas. Es necesario que la ciudadanía conozca que el trabajo da sus frutos y que Jaén es un territorio único para preservar la especie. La provincia es tierra de linces y hay que divulgarlo.