A cambio de vida, de salvar muchas y muchas vidas, organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras se juegan la suya para que otras personas puedan seguir con vida. Conceptos estos que sirven de campaña para que no olvidemos el esfuerzo constante que hacen estas y estos profesionales para que todas las personas que viven en diferentes contextos vulnerables puedan ser atendidas. No hay nada más efectivo que ver dentro de las cosas para conocer la realidad, pues llevar ayuda humanitaria a millones de personas de cualquier parte del mundo no es una tarea fácil. Estar en cada desconsuelo de guerra, en cada historia rota de la feroz desnutrición. Sangrar con el alma con las heridas de cada persona que es asistida. Huir junto al desplazado paso del terror y sentir cada vida salvada, cada sonrisa maternal que camina de la mano de la vida porque, aunque la muerte aceche, hay un sendero esperanzador llamado humanidad. Y lo más importante, no quedarse de brazos cruzados, denunciar las injusticias, batallar con el corazón, la palabra y el buen hacer. Todas y todos somos mundo y el mundo está herido. Si lo curamos, nos curamos también nosotras y nosotros. Ayuda humanitaria a cambio de vida; de muchas vidas salvadas.