El líder del Partido Popular en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, tocado después de una fallida estrategia de apoyo a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias nacionales, trata de recomponer las piezas de un puzle cada vez más enrevesado en un contexto propicio para un adelanto electoral en su tierra. Las insinuaciones sobre un apresurado cambio de fecha se suceden y los tiempos se acortan para un representante político que está llamado a coser una organización, la segunda en votos en la comunidad andaluza, descosida después de un proceso interno en el que Pablo Casado fue elegido presidente en la segunda vuelta. Los olores a campaña se entremezclan con los de los espetos cuando, en la costa, las avionetas sobrevuelan los bronceados cuerpos con lonas que llevan impresa la cara de “Juanma” para los amigos. Dedicado a sus labores en esta recta final de agosto, sus esfuerzos se centran en “vender” la mejor imagen de una fuerza política con unos cuantos frentes abiertos. Cuantitativamente, está convencido de que hay cada vez más militantes y que no hay trasvase hacia otra agrupación que, con datos contantes y sonantes, progresa adecuadamente. Se trata de Ciudadanos. Los de Albert Rivera están que se salen en un mar de olivos en el que otra gran división generó un “tráfico” de militantes del azul al naranja. Será cuestión de pareceres o formas de ver la realidad. El caso es que Juan Manuel Moreno Bonilla ve anecdótica la “fuga” en Jaén y quienes representan a los “naranjitos” hablan de una estructura imparable.

Los alcaldes de Castellar, Aldeaquemada, Cárcheles, Albanchez de Mágina y Porcuna, todos pertenecientes al grupo de los no adscritos después de abandonar el Partido Popular, están más unidos que nunca. Trabajan a destajo para recabar apoyos de otros representantes públicos más, por aquello de que la unión hace la fuerza. Cuentan con el máximo dirigente de Arjonilla, del Partido Andalucista, le han tirado los tejos al de Torreblascopedro y pronto lo harán con el de Higuera de Calatrava. Hay que tener en cuenta que está comprobado estadísticamente que, en los pueblos, el electorado se decanta más por la persona que por el partido, por lo que los “huérfanos” de siglas que gozan de tirón en sus respectivos municipios buscan acomodo en quienes tienen los brazos abiertos. Hay guiños también al independiente de Jabalquinto y, si no hay contratiempos de última hora, en septiembre se formalizarán las afiliaciones a la formación naranja. Puede sonar a contradicción, pero los alcaldes que fueron elegidos por el Partido Popular serán de Ciudadanos sin pasar por las urnas, eso sí, solo de forma transitoria, mientras preparan las candidaturas con las que se presentarán a las próximas elecciones municipales.

Hay que tener en cuenta que son ya alrededor de setenta los concejales con acta convertidos en protagonistas de la película “Fuga de cerebros”, a los que se suman dos diputados provinciales y, en total, cuarenta agrupaciones con representación en todas las comarcas jiennenses. Todos remarán en la misma dirección ante un posible adelanto electoral en Andalucía, que servirá de política de entrenamiento para la verdadera prueba de fuego, las municipales, en la primavera de 2019. Los alcaldes que abrazan la fe de Albert Rivera se jugarán toda su trayectoria con una sola carta. Están convencidos de que sus ciudadanos estarán con ellos y, a pesar de circunstancias que son imposibles de manejar, no les queda otra que tirarse al mar en medio de un fuerte oleaje. Con marejada o marejadilla, los excríticos del Partido Popular pasan página y empiezan a escribir una nueva historia con letras naranjas. Unidos para siempre.