Adeu!, es que estoy acostumbrado a decirlo así —, el camarero y yo nos miramos y callamos; cosas de andaluces trasplantados y sin respeto. Pero lo del chucho ahora indepe me llegó al alma. Que una nieta de jiennense a su vez se dedique no ya a pensar y desear la secesión sino a tuitear necedades y consignas, insultos, bien aprendidas en aquellas escuelas tan catalanas pues que me duele como jiennense, andaluz y español. Y me duele mucho porque aunque lleve razón en aquello tan castellano del no con quien naces sino con quien paces encuentro de un injusto y no merecido desprecio su actitud hacia la tierra de sus ancestros, pero a ella, ¿qué daño le hemos hecho los de Jaén para que nos desprecie tanto? Su actitud es la del nuevo rico que trata de olvidar y que los demás olviden de donde proviene o de lo que fue; persona sin talento ni cultura. Espero no haya aparecido por acá este verano en vacaciones, ni haya tenido que soportar nuestras costumbres, no quiero que sufra. Pues el can entenderá e incluso hablará catalán, sí, pero no deja de ser un perro andaluz.