Algo que me dijo al respecto (es tiempo de hablar), mi buen amigo Juan Espejo, en una conversación en estos excelsos Jiennenses del Año, y no referido al tema que nos compete. El clima político que surgió tras las últimas elecciones generales lo dejaba bien claro: hay que negociar hasta parar poder respirar, algo que a los que no suelen tener voz les encanta, algo a los que suelen gobernar a base de taconazo suele disgustar. Yo soy más de debatir las decisiones entre la mayoría, pero alguien tiene que tomar la voz cantante, alguien tiene que proponer, alguien tiene que organizar la votación, procesar los datos y, sobre todo, decidir. Gobernar. El hecho es que tras esta sorprendente y fulminante moción de censura, el presunto “acabado” se ha “encontrado” con el bastón de mando, y tras sus primeras decisiones parece que se ha convertido en todo aquello que siempre criticaba, en un gobernador de taconazo, no contentando a nadie. Pero esto es política y consiste en, si mandas, ser criticado, y si opositas a gobernar, criticar. No les van a ponerles alfombras rojas, reírle las gracias y darle palmaditas. Ellos no lo hacían, así que cada proposición, negociación, va a ser a golpe de talonario, de concesiones internas. Esperemos que la hucha general no se vea excesivamente mermada.