Quince años, los de la canción, de Patrimonio Mundial en Úbeda-Baeza. ¡Cómo pasa el tiempo! Me encontraba en Madrid cuando se me comunicó. De inmediato acudí al Escorial, a los cursos de la Complutense, y atrapé a Adela Tarifa y otros profesores a los que arranqué unas declaraciones. Y fueron pasando los años y hasta que el selecto club de las Ciudades Patrimonio no nos dio cobertura esa andadura fue difícil. Ahora ya se notan resultados. Pero debemos ser más insistentes para que se nos coloque en el escaparate adecuado, no podemos seguir alejados de comunicaciones importantes, que nos quita oportunidades (¿se puede consentir que esa Autovía del Olivar novísima se caiga por Baeza nada más entrar en funcionamiento?). Y los planes y acciones turísticas, ya lo expuse, deben ser racionales y evitar todo defecto y exceso. El turismo acá no es masivo, es tranquilo, familiar, de gentes de mediana o provecta edad, paseantes por nuestros cascos patrimoniales, degustantes de nuestra gastronomía (¡hay que cuidar las tapas!) y merecedores de buen trato. Pues eso.