El voto de cada uno de los casi doscientos mil militantes del PSOE será crucial para la futura decisión de diez millones de votantes potenciales, y además condicionará el futuro del resto. Difícil elección entre “quien está contento por tercera vez de ser segundo” y “echará al PSOE en brazos de Podemos” frente a la “la vieja guardia” que “dio la abstención gratis” al eterno enemigo, argumentos estos que se arrojan entre las dos familias. La disciplina de voto no permite la riqueza de matices parlamentaria, que abarcaría del centro derecha a la izquierda socialista en el caso del PSOE, con lo que estas primarias decantarán la orientación futura del centenario partido, y con ello el futuro de todo el país. Nunca antes la militancia de un sólo partido tuvo tanto en sus manos, o en sus votos. Se hace necesaria una honesta reflexión, dejando atrás visceralidades, y buscar el voto más con la cabeza que con el corazón, o sea, se deben aparcar sentimientos primarios en estas primarias.