Lo siento, tengo la imperiosa necesidad de expresar un íntimo sentimiento: “Por fin”, he dicho, mientras me volvía una renovada creencia en el género humano. Años llevaba perdiendo retazos de fe. Achacaba a las hormonas, mi incapacidad de ilusionarme. Con los políticos y la política por sobre todo. Pero, hete aquí que, luego de la incertidumbre con la opa hostil de Sánchez al PP, redescubro a un partido que ya desconocía. A un ¡Pedro...! lúcido que ha dado con dos objetivos que parecían imposibles: un gobierno sólido y preparado; y, sobre todo, elegir, en más de la cuota, a mujeres idóneas para responsabilizarse de carteras que siempre han gestionado hombres. Las mejores en cada ámbito, aunque no las únicas. Durante años, las mujeres nos hemos estado preparando en la sombra para mandar no como los hombres, o no como algunos de ellos. Es raro que, hasta ahora, no lo hubieran advertido. Ha sido necesario pasar por la ineptitud, por la corrupción, por los intentos independentistas y , fundamentalmente, por los aluviones de reivindicadoras, mayores, jóvenes, e incluso de algunos hombres, para que sus valores hayan emergido. La lucha está dando sus frutos. Solo hay que esperar que las dejen gobernar.