No parece lógico que cuando ocurre un caso como el de Ubeda se ponga en cuestión toda la sanidad andaluza como tampoco debe generalizarse cuando una persona salva su vida gracias a un trasplante en un hospital público andaluz. Es difícil explicarle a los familiares de quienes padecen fallos médicos que la sanidad andaluza no funciona mal. Como tampoco todo el monte es orégano cuando oyes a personas a las que pueden contarlo gracias a la sanidad pública andaluza. Las cifras dicen que Andalucía es la comunidad española que menos gasta por habitante pero también dicen los responsables sanitarios andaluces que la comunidad destina a la sanidad pública casi un punto más del PIB que la media española. O que no es lo mismo el País Vasco, sobreefinanciada, que Andalucía, infrafinanciada y con cuatro veces más población que la comunidad vasca. Que hay que exigir más, sí, pero eso no debe servir para tirar por tierra los recursos que se destinan a la sanidad pública andaluza. Y es que muchas veces se conoce que cuando algo falla en la sanidad privada la solución es mandar a los pacientes a la sanidad pública. Creo que era impensable hace cincuenta años disponer de sanidad pública para todos hoy día. incluso para los muchos extranjeros que se establecen en Andalucía para, como fin principal, ser atendidos en una sanidad pública andaluza que cuenta con la cartera de servicios más amplia del Estado.