Otra de medallas, esta vez azul y grabada en mayúscula “Fondos DUSI”. Y cuando se la cuelguen y nos la enseñen, se nos olvidará que han hecho falta tres intentos fallidos hasta conseguirla, lo celebraremos y nos sentiremos orgullosos de haberla recibido. Cuando se la cuelguen y se fotografíen con ella puesta, nos volverán a repetir lo buenos que son y lo bien que lo hacen, y nosotros nos lo volveremos a creer con palmaditas en la espalda. Cuando se la cuelguen y la guarden en la vitrina, nos volverán a convencer de que lo bueno no es tan bueno, ni siquiera sin darnos opción a probarlo, y nosotros nos quedaremos sin saber a qué sabe y no protestaremos, simplemente diremos “ea”. Cuando se la cuelguen y hagan uso del mérito, se darán cuenta de las necesidades que no fueron atendidas bajo su responsabilidad, y aun sabiéndolo nos harán ver que nunca fueron necesidades, que lo son ahora, y nosotros apenas las recordaremos. Y cuando ya no nos acordemos de esta medalla y no haya nada que celebrar, participemos en otros juegos y volveremos al principio, a llorar y a recordar lo duro que es el juego del olvido y todo gracias a ellos.