Fue el concejal de urbanismo, el señor Miguel Segovia, quien dijo ante la prensa escrita, con desparpajo y solera: “Vamos a acabar con las cuestas”. No pudo ser, porque llegó la alcaldesa Carmen Peñalver y se dedicó a adoquinar, a asfaltar, a empedrar, a sanear y a todo lo que hiciera falta a esas cuestas de nuestra idiosincrasia urbanística. No solo eso, sino que nos trajo un tranvía de doble sentido, desde los mismísimos restos del Jaén amurallado, hasta casi “los llanos” de Grañena y Vaciacostales. .

He escrito “los llanos” y es ahí dónde pudiera estar la vía de solución a las famosas cuestas de la Antigüedad y del Medievo. Sí, pues como se enzarcen los representantes del gobierno y oposición vamos para rato. Porque el tema estrella para el futuro urbanístico es este: ¿Dónde ponemos la estación intermodal? ¿Seguirán los autobuses interurbanos, los de los pueblos, contaminando y obstaculizando el tráfico por nuestras cuestas de toda la vida? ¿No sería mejor dejar las cuestas para los taxis y los autobuses urbanos mínimos? Los solares para la intermodal nos salen baratos: En terrenos del Excelentísimo Ayuntamiento o de la Excelentísima Diputación. Continuará.