En la historia contemporánea de esta provincia está escrito como Titánides y titanes marcaron a esta tierra como “Jaén, Paraíso Interior”; confinando así a sus ciudadanos a un dios menor totalmente dependiente con el cual las legítimas protecciones, en diseñado abandono, seguirían siendo sustituidas por la sopa boba que todo paraíso aporta a los creyentes que lo tienen idealizado y lo comparten, a su manera, en su imaginario colectivo. Mirar esta tierra, y no percibir la realidad de muchas de las personas que la habitan: es un pecado social y no la ceguera selectiva de la que determinados comprovincianos creen que adolecen. Sí, no es ceguera selectiva ya que su entorno inmediato se encarga constantemente de señalar esa realidad que separa la ceguera selectiva a través de ese tipo de sesgo cognitivo que se da en el proceso de percepción cuando el sujeto, en función de sus expectativas, selecciona una situación u objeto de atención y desatiende la parte restante de la información. Según cuentan los medios de comunicación, en este país de las Españas, la mitad de los parados gubernamentales al día de hoy son personas mayores de 50 años. Haber leído hasta aquí no tiene sentido más que para señalar contundentemente el aberrante dato de que en esta provincia de Jaén al extrapolar dichas cifras se pone de manifiesto el fracaso absoluto del 99,99% de la clase política y especialmente de quienes ejercen la acción de gobierno: que han expulsado del “paraíso”, tirando y pisoteando la dignidad de esas personas mayores que lo único que hicieron hasta formar parte de esa aberración gubernamental fue heredar la cultura del trabajo que honradamente, desde tempranas edades, desempeñaron durante décadas. Y hoy, con sus hipotecas e hijos en la universidad... conforman una población vulnerable expuesta a perder o que ha perdido poder mantener en pie o concluir el proyecto de creación de su vida. Todo, porque en esta provincia hay quienes viven jugando peligrosamente con la vida de los demás. Porque hay quienes están en permanente pecado social. Porque hay quienes desde su hipocondría quieren creerse su ceguera selectiva. Porque hay quienes viven por, para y, en su “Jaén, Paraíso interior” mirándose el ombligo las 24 horas del día.