Este jueves, Fátima Jerez, la presidenta de la Asociación de la Prensa de Jaén, leía un manifiesto para el Día de la Libertad de Expresión. Entre otras cosas decía: “vivimos con miedo a perder nuestro puesto de trabajo, a contratos basura, a salarios indignos, a presiones dentro y fuera de la empresa”. Hace casi un año, Rosa María Calaf, en Etnosur dijo: “No se está creando una opinión pública, sino una emoción pública”. Y por ahí van los tiros, porque cuando no se favorece una sociedad educada y formada es porque interesa más contar con pueblos narcotizados y dominados por las emociones básicas, a los que el miedo los deja acobardados. La falta de memoria es muy peligrosa, si las noticias no las situamos en su contexto, todo parece surgido de la nada; lo que favorece no hilar las causas y las consecuencias de lo que pasa en el mundo. Se venden las ideas con las mismas técnicas de marketing con las que compramos compulsivamente. Remataba Calaf: “Una sociedad crítica sería realmente una sociedad informada y no una sociedad entretenida”. Y así está el paño, poca información y mucha emoción.