La mayor parte de las actuaciones públicas que ven desde su balcón corresponden a políticas municipales. Los ayuntamientos se afanan en cuadrar cuentas evitando déficit partiendo de unos ingresos que no son lo estables que desearían. Estos proceden de Transferencias Corrientes del Estado, de la Junta de Andalucía o de la Diputación Provincial. Se les suman los Impuestos Locales, directos e indirectos, que van del bolsillo del contribuyente a las arcas municipales. Los impuestos locales más frecuentes son el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (Ivtm), y el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (Iivtnu), entre otros. También hay Tasas, Contribuciones Especiales, Impuestos sobre Construcciones y Obras. Recientemente, el Consejo General de Economistas ha publicado un estudio sobre el Panorama Fiscal de los Impuestos Locales, y analizar su contenido resulta interesante, pues ayuda a explicar la situación de nuestros ayuntamientos, y en especial el de la capital de provincia, tachado por todos como ruinoso. Nos afanamos en comparar nuestra ciudad con otras capitales, criticando la goleada del equipo visitante. Se vociferan la ausencia de partidas de gastos para determinadas actuaciones. Se critica el saqueo que determinadas gestiones han supuesto para las cuentas municipales. Pero conviene conocer hasta qué punto nos rascamos el bolsillo los jiennenses en impuestos locales en comparación con otras capitales de provincia. El principal de estos impuestos locales es el de bienes inmuebles. Grava el valor de las propiedades independientemente de la renta que se obtenga de ellos, estableciéndose exenciones en determinados casos. En Jaén el 71,3% de los impuestos proceden de este tributo, el porcentaje más alto de Andalucía, pero en términos absolutos es la capital que menos recauda, 29 millones, frente a los 180 de Sevilla o 140 de Málaga. Hay menos inmuebles y de menor valor, teniendo en cuenta que el tipo impositivo es mayor que el de Madrid o Málaga. Es decir, dependemos demasiado de un tributo que deja poco. El Impuesto de Actividades Económicas es un termómetro de la actividad empresarial y ya se pueden imaginar cómo estamos de helados. Jaén es la última capital de España en recaudación por habitante con apenas 10 euros frente a los 63 de Sevilla, y es la última del reino en porcentaje sobre los ingresos con tan sólo un 2,8% frente al 15,3% de Vitoria. Un desalentador índice sobre la dimensión de nuestro tejido empresarial que dice mucho de lo que tenemos y de lo que más necesitamos. Con el Impuesto de Vehículos no compensamos, porque somos la penúltima de Andalucía, con 5,4 millones frente a los 27 de Málaga o 35 de Sevilla. En cuanto a Impuesto sobre Construcciones, igualmente puede resultar indicativo de la recuperación del sector en cada ciudad. Pues aquí también somos los últimos de España en recaudación, o lo que es lo mismo, los últimos en número de licencias de obras. Si analizamos los ingresos por Tasas, no se nos levanta el ánimo porque siendo la última capital de Andalucía con 7 millones, frente a los 111 de Sevilla, y la última del reino de tasas por habitante con 66 € año, frente a los 311 euros de San Sebastián. A este diagnóstico que nos apea al vagón de cola de las capitales de provincia en imposición local, habría que complementarlo con uno sobre la eficiencia en la gestión de los servicios de recaudación. Ahora encajaría aquella frase de Kennedy “no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregúntense qué pueden hacer ustedes por su país”, cambiando país por ciudad.