Qué fácil parece decir y recibir los pensamientos más sinceros cuando se dicen con humor y te hacen reír. Fácil, pero a la vez difícil, porque lo más importante y fundamental que hay que tener para permitírtelo es gracia, y hasta eso parece que poco a poco se va perdiendo. Y lo segundo es recibirlo y escucharlo de forma constructiva, no ofensiva, solo de esta forma sirve de utilidad para reconocer el error que ha podido cometerse. Ese es el sabor que me quedó de una gran Gala que mantuvo el tipo superando nuevamente expectativas. El humor nos hizo grandes y nos hizo pequeños. Puso el acento en el orgullo de una tierra que no carece de nada, de gente, de iniciativa, de solidaridad, de cultura y belleza; pero también es cierto que humildemente puso de manifiesto la falta de eficiencia para gestionar nuestros propios recursos, un gran defecto que no hay que ignorar. Lo importante es saber recibir la crítica por quien te quiere, aunque duela, porque eso es aceptar que le importas.