En 1975, la ONU acordó declarar el día 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”, que conmemora la lucha por su emancipación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. El día 8 es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados; pedir más cambios que aún no se han conseguido; celebrar la valentía y determinación de mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de los países.

La celebración de 2018 se suma a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia.

El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambio. Los días internacionales sirven para sensibilizar, concienciar, llamar la atención para que los Gobiernos y Estados actúen y tomen medidas, y desde luego para que los ciudadanos así lo exijan. El próximo día, más de 300 colectivos feministas y por primera vez en España, respaldan una Huelga de Mujeres. El lema: “Contra la violencia machista; la brecha salarial, la precariedad en el empleo. Vivas, libres. Unidas por la igualdad”. Algunos pensarán que la huelga es excesiva. Desde luego donde más se notará —si es que se produce— es en el ámbito doméstico, que es donde están (estamos) al cien por cien implicadas las mujeres. De ello la necesidad de mentalizar a los hombres en estas tareas, y si se cree que algunos colectivos feministas exageran la nota, he de decir que tal vez la sobreactuación sea necesaria para llamar la atención sobre la discriminación que supone ser mujer y tener que reivindicar derechos laborales y sociales por el hecho de serlo. ¿Motivos? Salarios un 25% inferiores con respecto a los hombres (brecha salarial); las mujeres dedicamos 26,5 horas/semanales más que los varones a trabajos domésticos no remunerados; solo el 42% de las mujeres cobra pensiones en España y su cuantía es un 37% inferior a la de los hombres por que han tenido más contratos parciales, más discontinuos y doble jornada: la laboral y la doméstica; más excedencias para el cuidado de hijos, enfermos, ancianos y discapacitados... ¿Qué más? Pues por ejemplo podemos señalar la “violencia machista” que en los últimos diez años se ha cobrado la vida de 649 mujeres. Sí, 649, sin contar hijos asesinados para arruinarles la vida. No parecen malas razones. La llaman “Huelga de Feministas”. El feminismo según la RAE es “Principio de la igualdad de derechos de la mujer y del hombre ”. ¿Qué persona bien nacida puede estar en contra de esto? Es una ideología y ese su principio. No es un ideario para destruir la sociedad, sino para mejorarla y hacerla justa. La influencia del feminismo consiguió cambios en la sociedad como el voto femenino; la igualdad ante la Ley; los derechos reproductivos; la percepción del acoso a la mujer, como un modo de violencia. Las instituciones democráticas se han ido solidarizando con esta ideología pero se avanza poco a poco. Aún existe una parte machista de la sociedad que utiliza el sarcasmo y el desprestigio para desautorizarla.

Quizás esta sea una oportunidad para visualizar sin filtros la discriminación a la que aquí y ahora está sometida la mujer.