He comprado una agenda para el 2018, la abro y está en blanco; “esa sensación de empezar desde cero me ayuda a olvidar cada uno de mis deseos incumplidos de 2017”, ¿Y ahora qué?, ¿este año por qué no la comienzo con deseos que al cumplirlos realmente me hagan sentir la persona que quiero ser? Miro un manual de quien quiero ser y solo veo pretensiones de éxito o poder, adelgazar, aprender idiomas, conseguir equis metas... Pero conozco personas que lo han logrado, y son desgraciadas. Solo no puedo encontrar un manual para vivir mi año si no sigo las expectativas sociales establecidas. Observo mi realidad, me paro en mis dolores “ellos, como diría Tolstoi, reclaman toda mi atención”. Observo que soy esclavo del “aquí y ahora”, y que la realidad es “soy un ser profundamente limitado, miope, cuyo centro de gravedad es su ombligo y cuyos deseos son y serán simplemente guiados por esta sociedad hedonista”. Me voy a revelar a rellenar mi agenda fiándome únicamente de lo que ven mis ojos, voy a empezar a confiar en “otros” ojos que vean mejor que los míos. Voy a luchar por tener esperanza y creer en la Providencia Divina, porque seguro que Dios tiene mejores planes para mí. Rellenaremos juntos mi agenda.