Lamentablemente, cada vez quedan menos mercados o, al menos, muchos de ellos van perdiendo, poco a poco, sus “puestos”. La “plaza” de mi pueblo, Valdepeñas de Jaén, que este año celebra su “50 Aniversario”, ha ido perdiendo minoristas, de los veintidós iniciales, cantina incluida, ya sólo quedan cuatro.

Tengo que confesar que cuando visito alguna ciudad que no conozco, hago todo lo posible por visitar su mercado. Me gusta ver la maestría con las que los tenderos colocan sus productos. Me detengo en los puestos de carnes, pescados, frutas y verduras... Disfruto con la frescura, y con los olores y colores de sus alimentos. Me encanta escuchar las conversaciones, muchas veces intrascendentes y casi siempre rebosantes de humor que mantienen los dependientes con sus clientes, que más bien parecen amigos de toda la vida.

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el homenaje que las Asociaciones Gastronómicas “El Dornillo” y los “Amigos del Santo Reino” ofrecieron en Jaén, con degustación de tapas de la matanza incluidas, al Mercado de Peñamefécit. Sin duda, una buena iniciativa de promoción a imitar.