Desde los 60 el empleo de los herbicidas en el olivar hay ido creciendo, siendo la partida que representa el mayor gasto de fitosanitarios en la explotación. Sin entrar en discusión de su uso o no, si vamos a afirmar que si se decide su empleo, el manejo debe ser el correcto y no familiarizarnos de tal manera con ellos que “le perdamos el respeto”. Los problemas de residuos en el agua, en el suelo, derivados de un mal uso, también está llevando a la aparición de resistencias en determinadas especies, a quién no le duele la cabeza este año con el vallico, la coniza... Como a veces resulta difícil conocer la variedad de especies de nuestra cubierta vegetal, vamos a dejarnos asesorar para realizar una lucha eficaz, dirigida más selectivamente, alternando materias activas autorizadas para un uso más racional de los herbicidas y de esa manera evitaremos el usar más cantidad de producto, pues solo conseguiremos aumentar la resistencia de cierta especies vegetales. Los herbicidas fueron diseñados como herramienta efectivas, pero son un arma de doble filo, si manejamos la hierba con control químico vamos a hacerlo de un modo agronómico y medioambiental correcto.