• <span style="text-transform:uppercase">PABLO CASADO.</span><i> El 57 por ciento de los compromisarios han aupado al joven diputado como nuevo presidente del Partido Popular. En la foto, con su valedor desde el principio en Jaén, el alcalde Javier Márquez.</i>
    PABLO CASADO. El 57 por ciento de los compromisarios han aupado al joven diputado como nuevo presidente del Partido Popular. En la foto, con su valedor desde el principio en Jaén, el alcalde Javier Márquez.

Dirá la historia que este fin de semana se ha consumado una revolución en el Partido Popular, el partido ‘alfa’ de este país en el último lustro, con un viaje permanente al centro político de la mano de Mariano Rajoy, su líder y presidente del Gobierno hasta que los idus de mayo clavaron un puñal en la mismísima esencia de la derecha en España. Desde entonces, solo ha habido puñales y enfrentamientos, vídeos demoledores y diálogo cero entre las facciones populares enfrentadas. Rajoy, al contrario que Aznar, no ha ungido sucesor y las primarias en el PP se cierran con división y venganza. La victoria de Pablo Casado no es más que la suma de un ejército de enemigos de Soraya Sáenz de Santamaría, la mujer que más poder ha tenido en la democracia en España, de igual forma que la suma anti-PP dio el Gobierno a Pedro Sánchez. Qué gran paradoja, los militantes del PP castigaron al aparato actual, con María Dolores de Cospedal al frente, y ha sido la secretaria general quien inclina ahora, con sus compromisarios, la balanza presidencial y coloca en manos del joven diputado un partido que se escora a la derecha. Caminamos hacia un PP sin complejos, se entierra el marianismo y la España que sigue la política con atención asiste expectante a dos ideas contrapuestas y excluyentes. Hay quien dice que el gran ganador del congreso popular será Ciudadanos porque el giro a las esencias del aznarismo que auspiciará Pablo Casado le seguirá dando votos en el caladero del centro político, que en España pone y quita gobiernos. Frente a este análisis, razonado a la par que simplista, se encuentran quienes ponen de ejemplo la situación actual como el fiel reflejo de una política errática, especialmente frente al independentismo catalán (con Aznar no hubiese pasado, llegan a decir estas fuentes). Con todo, la presidencia de Pablo Casado viene a confirmar algo inaudito, nadie acierta y todo sale al revés de lo que el establiment prevé. Valgan ejemplos lejanos y cercanos para corroborar que la gente está cansada de siempre lo mismo: Ni ganó Clinton, ni el referéndum de Colombia validó el acuerdo del Gobierno con la guerrilla, lo mismo que Europa negocia el Brexit, contra todo pronóstico amén de que Pedro Sánchez ha pasado en un año de apestado a ir a ver su grupo de música favorito en el avión presidencial. Todo fruto de las urnas y el enfado de la gente con el mundo, gana lo que transgrede, está claro.