El optimismo es un sentimiento y actitud ante la vida que permite vivir y mostrar el lado positivo de las cosas, transmitiendo así confianza. Normalmente al optimismo se le saca buen partido y suele ser muy positivo para la salud y para superar las adversidades de la vida. Algunos psicólogos dicen que el optimismo es el camino más corto para la felicidad. Sin embargo los vaivenes del mundo actual que a veces nos asusta con cambios tan rápidos que nos cuesta comprender, nos dificulta ese optimismo incluso a las personas que por naturaleza siempre somos optimistas. A pesar de eso seguimos viviendo con esas utopías necesarias que como decía Galeano, te permiten caminar. Por eso la justicia social, la democracia participativa, la equidad de género, la transparencia y la honestidad, la sostenibilidad del planeta e incluso la felicidad de los seres humanos, nos sigue movilizando a quienes creemos que un mundo mejor para la mayoría del planeta es posible. Ernst Bloch decía que el “espíritu utópico” era similar al principio de la esperanza y Gioconda Belli en su último libro “Rebeliones y revelaciones” dice que sus razones para ser optimista son tres: la palabra, la mujer y el erotismo y se queja de que en esta sociedad donde todos estamos mejor informados y comunicados, resulta frustrante el poco poder de la ciudadanía en la solución de los problemas que nos atañen a todos. El último informe del CIs de julio sobre la confianza del consumidor resulta interesante en algunos indicadores, sobre todo el que dice que las expectativas en los hogares aumenta. Si hay algo de lo que hay duda es que en los últimos dos meses se han generado unas expectativas favorables, provocadas por el nuevo gobierno de España, que ha generado una corriente favorable a esa esperanza de cambio que existía en la sociedad española. Se ha generalizado un optimismo influenciado en mi opinión por varias cosas: la sensación de que al fin la corrupción no es inmune para los políticos responsables y puede hacer caer a los gobiernos que la practican, que las fierezas progresistas son capaces de apoyar gobiernos son una agenda política de progreso, que hay profesionales valiosos que están dispuestos a trabajar por el bien común y el servicio público sin ganar más dinero por ello, y que es posible gobernar priorizando lo social. En esos más de 60 días de gobierno han pasado muchas cosas y muy rápidas y el Gobierno del presidente Sánchez ha logrado con una agenda de cambio transformador abordar problemas de emergencia social que requerían respuestas como las pensiones, la subida de los salarios, la transición ecológica de la economía. Una fiscalidad más justa, la respuesta humanitaria al fenómeno de la inmigración y todo ello con un gobierno feminista, donde las mujeres están demostrando dar la talla. España vuelve a recuperar la senda del optimismo y ahora esperamos que todos esos compromisos se vayan traduciendo en políticas concretas que permitan mejorar el bienestar de la gran mayoría de españoles y españolas para los que esta crisis no ha sido superada. Nunca como antes esta tan claro el principio último de la social democracia porque el futuro de todos depende ahora de la salvación de todos.