Arde Doñana, el fuego se come por segundos gran parte de la reserva de la biosfera. El corazón del parque natural se quema y, mientras, los ciudadanos de a pie nos echamos las manos a la cabeza, impotentes y con la confianza puesta en que pronto el fuego quede extinguido. Salta la noticia de que el fuego haya sido probablemente intencionado y curiosamente en las redes sociales muchas personas se hacen eco de la nueva ley de montes que se aprobó en enero de 2015. Hasta ese momento estaba prohibido el cambio de uso forestal de los terrenos quemados en los siguientes 30 años, algo que la nueva ley echó por tierra. En aquel momento, Ecologistas en Acción advirtieron de que con esta reforma aumentaba exponencialmente el riesgo de que los fuegos provocados se incrementara. Hasta ahí, dimes y diretes, reformas y leyes e intereses cruzados. A mí, personalmente, me parece mucha coincidencia que los terrenos quemados coincidan con la zona en la que Gas Natural quiere construir un gasoducto. Sospechoso, cuando menos. Demasiada casualidad o ¿quién sabe si pura causalidad?