Todos nos hemos sentido alguna vez desconcertados en algún proyecto, sin saber cómo avanzar frente a ese folio en blanco pendiente de escribir. Y de entre todas las formas de abordar este problema, una de las más originales será la del grupo del Oulipo, autores de la llamada “literatura potencial” de los años 60. Mitad escritores, mitad matemáticos, estos autores se propusieron descubrir nuevas posibilidades de creación frente a la arbitrariedad del mundo. Sin embargo, será en esas propias limitaciones donde encontrarán la libertad creadora, pues consideran que estas reglas autoimpuestas potencian nuestra creatividad, pues suponen un punto de partida que más tarde podremos transgredir. De aquí surgieron poemas monovocálicos, palíndromos, anagramas o escritos basados en la combinatoria matemática, el álgebra o la geometría. Así, lo que en un principio cuestionaba la norma, termina aprovechándola y haciéndola suya para conseguir expandir sus ideas más innovadoras. ¿Pero quién nos dice que no podamos aplicar este principio en otros aspectos de nuestra vida?