Hay jiennenses que conocen muchas aldeas asturianas y gallegas. Eso no está mal. Lo que si “duele” un poquito es preguntar en esta provincia por nombres como El Almicerán, El Porrosillo, Sabariego, Fontanar y así hasta más de un centenar de núcleos. La mayoría no solo desconocerá su existencia, tampoco sabrá situarlos en el mapa. Cierto es que carecemos de un camino como el de Santiago; por el contrario existe el de San Juan de la Cruz que cruza la Sierra de Segura, o La Ruta de Santa Teresa. Puede que la mayoría de estos enclaves no dé para una estancia prolongada, pero sí son un atractivo para escapadas de un día o un fin de semana. Sitios con especial encanto, desde aldeas perdidas en la salvaje naturaleza de las sierras, a otras del Condado dónde la gastronomía es deleite; o esas que, escondidas en la escarpada Sierra Sur, nos sorprenden con vegas ricas en frutas y hortalizas y un entramado donde los cortijos aún perviven. Jaén es sorprendente, merece la pena “patearlo”, conocerlo, saborearlo. Y si el calor no invita a la ruta, siempre quedan el resto de estaciones.