Dos citas latinas me servirán para enmarcar este sucinto artículo de opinión: Tempus fugit y Carpe diem. Con la primera, se confirma lo que ya llevo experimentado durante bastante tiempo: que el tiempo vuela, es fugitivo, huye y se nos escapa irremisiblemente por entre nuestros días y recuerdos; mientras que la segunda nos impele a animarnos y espabilarnos para aprovechar la ocasión que se brinda a nuestra persona en cada momento.

Todo esto viene a colación porque el primer fin de semana del próximo mes de junio, tienes una cita obligada —en la simpar Ciudad de los Cerros— que colmará todas tus expectativas imaginables, ya que va a celebrarse —por sexto año consecutivo— un encuentro amigable, nostálgico y enriquecedor que no te deberías perder, tanto si tuviste la suerte de pasar por las aulas de este afamado colegio jesuita ubetense como si quieres apreciar, de primera mano, la especial manera en que se cuece y cocina una asociación de antiguos alumnos integradora donde lo importante es “hacer camino al andar”, como decía nuestro poeta Antonio Machado.