Francisco Umbral se esconde ahora en la prosa de otros. Es lo que tiene la inmortalidad. En los espectáculos de ilusionismo aparece y desaparece la gente. Incluso El Mago Pop consigue volar, un imposible para el ser humano. Son juegos con truco, claro, de una deliciosa e inquietante realidad/irrealidad. Pero lograr la inmortalidad no está en manos de nadie. O de muy pocos. Pero Francisco Umbral lo ha conseguido. Umbral se asoma cada día a los artículos escritos por otros periodistas y autores para demostrar que sigue vivo, que es inmortal. Porque en los artículos publicados ahora por otros aparece su estilo, sus neologismos, su música. Se ha reparado poco o nada en que la literatura de Umbral tiene música. Es una música silenciosa, contextual. Una música interior. Una música intelectual que se cuela suavemente en el lector, llenándolo de ideas y de placer por la lectura, porque leer a Umbral es un ejercicio aparentemente fácil pese a la complejidad de fondo, porque Umbral escribía con sorprendente facilidad aunque nunca renunció a la idea. Es más, es la idea la que mueve a la prosa, el motor del artículo, no la prosa la que va detrás de la idea. En todo caso nada de “prosa sonajero”, como dijo alguien en un mal día. Un artículo de Umbral es a veces un ensayo memorable compendiado milagrosamente en 2.800 caracteres por un pulso literario sublime, deslumbrante e irrepetible.

La editorial Renacimiento ha recuperado artículos de Umbral en el libro “Mis queridos políticos”, recién publicado, que supone un reencuentro sensacional con este autor. Los artículos de Umbral, además de una fuerza literaria descomunal, que nadie ha logrado igualar pese a la legión de umbralianos que cada día escriben en un ordenador imaginando que es una Olivetti, sus artículos, decíamos, están llenos de actualidad pese a la fecha de publicación. En “Mis queridos políticos”, una antología muy acertadamente realizada por Guillermo Laín Corona, la forma de los artículos es extraordinaria y el fondo sorprendentemente actual. En un artículo sobre Carmen Díez de Rivera, aquella musa de la Transición y musa de Umbral, el autor escribe: “Su rigor político era incompatible con la política, con eso que llamamos política y es solo un casino con todas las ruletas trucadas”. Esa frase colosal escrita en 1999 podría definir milimétricamente el momento político que actualmente atraviesa España. O cuando Umbral dice del fundador de Alianza Popular: “Fraga ha practicado un antipatiquismo que a los españoles se les ha hecho simpático”. Y otra sobre Fragabarne: “Más que estar en posesión de la verdad, está siempre poseído por la verdad”. Dos fogonazos, pues, brillantísimos, característicos de la literatura de este autor, que fijaban literariamente al personaje. Renacimiento acaba de publicar también el libro “30 cuentos y una balada”, con relatos breves e inéditos de Umbral. La mejor manera de homenajear a Umbral, sí, consiste en publicar sus libros. Aunque Francisco Umbral tuvo todo tipo de homenajes en vida —fue Premio Cervantes o Príncipe de Asturias—. En realidad, publicar sus libros consiste en la mejor manera de homenajear no a Umbral, sino a sus lectores. Y otra frase de Umbral recogida de “Mis queridos políticos” que parece escrita ahora mismo en relación al “caso Cifuentes”: “La política es la carrera brillante de los que no hacen carrera”. Al leer “Mis queridos políticos” nos reafirmamos una vez más: Francisco Umbral escribe cada día mejor.