En esta época del año el olivar de secano y el regadío en menor medida, por el aporte de agua que recibe, satisfacen sus necesidades hídricas a costa de las reservas de agua almacenadas en el suelo durante la meses de lluvias. Almacenar la mayor cantidad de agua en el suelo, reducir las pérdidas por evaporación y controlar la cobertura vegetal son prioridades en nuestras prácticas de cultivo, dada la incertidumbre de las lluvias. Junto a esta consideración, no debemos obviar que Andalucía es una comunidad con graves problemas de erosión y en general la agricultura mediterránea, por lo que la adopción de un acertado manejo de suelo nos permite reducir estos procesos erosivos, ayudar a conservar el agua en el suelo y por consiguiente mejorar la producción. Laboreo sí o no es una cuestión muy discutida, pero si coinciden la mayoría de investigadores que un sistema de manejo de no laboreo con cobertura vegetal manejada correctamente, es de los métodos más eficaces. Si bien, para la elección de un sistema u otro, hay que tener en cuenta las características de nuestra explotación e incluso combinar varios métodos de manejo de nuestro suelo.