Corren tiempos seminuevos en el PP, de ocasión, con cabezas de cartel trilladas con mucho kilometraje en cargo público y saldos de entretiempo. La renovación que deberá acometer el nuevo secretario general del PP es, de momento, una cuestión de fe. En esa almadraba política cada cual busca su sitio y, a tenor de los últimos acontecimientos, ya están señalados los puestos para el festín atunero. Soraya y compañía no tienen reserva. En ese barco se encuentra el alcalde Jaén, Javier Márquez, que con un sutil y silencioso movimiento fue discreto y ágil a la par para, por arte de birlibirloque, en un tris de mago, situarse en el Comité Ejecutivo del PP, con cargo creado para la ocasión, como presidente del Consejo de Alcaldes. Sin ataduras políticas de partido, con rémoras llevaderas, pero con un reluciente peso específico ganado al socaire del nuevo equipo de Casado. El alcalde de Jaén ha entrado en el cartel, otra cosa será lidiar con los morlacos venideros y en plazas de primera. En la “vieja” San Clemente no deben dar crédito, pendientes como estaban en tomar posiciones, aprovechó que tenían la guardia baja y les adelantó en la línea de meta. Dirán de Márquez como el personaje de “El hombre que sabía demasiado”, de Chesterton: “El tipo de hombre que uno cree durante años que conoce bien hasta que un día descubre de casualidad que es un consumado maestro de ajedrez”.

Está en racha el “Cuqui”, el primer premio Hasday Ben Shaprut le ha granjeado una proyección inesperada. Su reunión con el presidente israelí Benjamin Netanyahu (tan necesitado de buena prensa internacional) es una oportunidad de la que la ciudad puede salir beneficiada.

El PP hasta su primera glaciación se presentaba en aquella España aznariana como un partido “pata negra”, un jamón sin nada de grasa mala (corrupción). Hoy, sin embargo, el nuevo/viejo PP de Casado está tieso de esa etiqueta. El jamón está como el “indultado” de la taberna El Gorrión, seco y no, precisamente, por amor. Por otro lado, la tropa no adscrita no pierde la cabeza con la nueva beta de tocino de la renovación que no hay manera de catarla. ¿La vuelta de Aznar a la palestra es, de verdad, la renovación que necesita el PP? La respuesta es sí en atención a los mimos que recibió el pensador de las FAES por parte del alumno aventajado y entonces, inmediatamente, la segunda cuestión es qué electorado pretende recuperar con la vuelta al tarro de las esencias caducas. En ese maremágnum ideológico se encuentra el PP de hoy, y ahí habrá que ver cómo casan todas las corrientes. Llevándolo a nuestro terreno, por ejemplo, Márquez parece un punki anarquista en comparación con el “revival” ideológico que propugna el nuevo líder, anclado en la “Década Prodigiosa”.

Habrá que darle tiempo a que cuaje el liderazgo, sin saltarse ninguna lección y clase presencial, que con el máster habrá salido escaldado. Y entender que quizá su puesta en escena fuera como la de los jugadores rusos en el mundial: impetuosa por aquello de inhalar demasiado amoniaco. El miedo escénico es normal, pero con tanta predisposición a darlo todo por España, con la testosterona por las nubes, pues eso, corres el peligro de sobreactuación pelín rancia y de juego pobre para lo joven que es el chavea.

DEPURAR RESPONSABILIDADES. La misma semana que a España le cantan las cuarenta en Europa —nos ponen colorados por no cumplir la normativa europea en cuanto a la depuración de aguas— en El Condado suman semanas sin agua potable. Una cuantiosa multa de 12 millones de euros por incumplir la directiva comunitaria sobre las aguas residuales urbanas es la lacerosa enmienda a la desidia gobernante. En 2001 ya nos advirtieron y en 2013 nos dieron el último plazo. En Jaén, la cronología de despropósitos ya está publicada, pero bueno es recordar que el problema es viejo y el cabreo de los ciudadanos más que justificado. La vía judicial quizá sea otro meandro más en el camino, pero el derecho al pataleo contra la Subdelegación del Gobierno de ayer, hoy, y siempre es lo mínimo. Jaén, siglo XXI. ¿Depuramos responsabilidades?