Que estamos en Navidad, no lo dicen solo las luces navideñas, lo dicen las risas de los niños jugando en las calles, los petardos y cohetes, y ese esperado descanso al estrés diario para ser felices unos días, también lo dice la felicidad que reflejan las caras, los escaparates, las reuniones de amigos y compañeros que quieren desearse lo mejor al menos una vez al año. En mi barrio te lo desean a diario, con sonrisas sinceras tengamos más o menos adornos o luces navideñas, con voces rotas por festejar la llegada del Señor, zambombas, panderetas, la botella de anís como improvisado instrumento musical, y los mutuos deseos de felicidad entre lágrimas, para esta Navidad y Año Nuevo. Este es mi barrio que no necesita luces, solo buenas personas como las hay. Pero mi especial recuerdo hoy es para quienes no tienen compañía, están enfermos, duermen en las calles, se arriesgan en una patera, o simplemente no pueden celebrar la Navidad porque no tienen ni luz, ni agua, ni qué echarse a la boca o les falta la ilusión, soñemos todos porque 2018 sea mejor. Para todos, Feliz Navidad.