El presidente Macron los tiene cuadrados o es que lee el blog del juez Calatayud. Como está la cosa de la juventud, endiosada de tantos parabienes, “consentiuras” y poca vergüenza, lo de la disciplina y las privaciones vía militar o prestación social sería una bendición para la sociedad y para muchos progenitores que no saben ya cómo actuar con sus retoños. Salvo para el que acredite ocupaciones y menesteres de provecho, un poco de cuartel, residencia o centro de similar utilidad será bálsamo para sus malas inquietudes y vicios. Se podría acabar con tantas visitas al Juzgado de Menores y luego al de Instrucción. Más de uno pagaría por ver por un agujerillo qué le responden a los mandos cuando lleguen tarde, pidan dinero, no digo den una mala contestación. Buenos madrugones, mala cama y peor plato, cuanta tontería y vagancia curaría mi cabo primero. Para los ninis mili, dos bisilábicas que casan a la perfección, o lo que quieran ponerle los que hacen política desde la palabra, aunque aquí por la nomenclatura ya tendremos la excusa para no hacer nada.