Llega septiembre fuerte, dando mazazos a los de siempre, los que menos tienen. La electricidad sube y sube sin que nadie ponga freno, los carburantes siguen al alza, ahora con la amenaza real de un incremento brutal al diesel. Curioso esto del gasoil, fomentaron durante décadas que comprásemos motores de esta combustión, aún conociéndose su alta contaminación y la grave afección a la salud. Ahora que el parque automovilístico es mayoritariamente diesel, zas, en toda la boca. A los de debajo de la pirámide nunca se les da tregua. Nos engolosinan envolviéndonos las mejoras con un precioso papel de colores que lleva impreso estado de bienestar, el marketing funciona y compramos. Ahora empezamos a percatarnos que aquel regalo en forma de promesa, estaba envenenado. Cuando ya nos han instalado donde quería el sistema, leña al mono. Negarse al desarrollo es de necios, sin duda alguna, pero que eso suponga una hipoteca para miles de hogares no es de recibo. Una sociedad es mejor cuanto mejor está su gente, a día de hoy no vamos por buen camino, algo se está haciendo muy mal.