Los primeros días de agosto, en el ecuador de las vacaciones de verano que anuncian a su vez la visita a centros comerciales y librerías en busca de los libros y materiales escolares, deben haber provocado en la mayoría de los mortales un calentón en las neuronas que arrastra al personal a algunos desvaríos en la toma de decisiones. No es necesariamente el denominador común del bien hacer para remontar la famosa cuesta de septiembre a la que llegar con aliento suficiente donde sin prisas y sin pausas hasta que nuevamente los centros comerciales nos invitan a volver a casa por navidad, Y vuelta a empezar en las casillas de salida. Tender la toalla en la playa no ha sido cuestión baladí si comprobamos cómo el acontecer diario ha llenado nuestra memoria de hechos que sin prisa y sin pausa , cual efecto mariposa han arrastrado a propios y extraños a situaciones que en progresión geométrica nos lleven a calificar como obsoletas situaciones o actuaciones que mueren antes de nacer, La magnitud de lo vivido, y poco digeridos, es complicado de cuantificar a la vista de lo visto. Algunos de los recuerdos encadenados, demandas de pensionistas, reivindicaciones de la mujer, macro procesos judiciales desde organizaciones políticas a movimientos secesionistas, han llevado a propuestas de cambios en distintos partidos en los que los liderazgos ha derivado en la situación sobrevenida donde todo está por hacer. Es como si, cuan aprendices de brujo, nuestros líderes han echado mano de los ingredientes que encontraron para solucionar los problemas del país. Un poco de riesgo en conseguir ser candidato y ganar, unas ideas obsoletas o no que cambien el manual de turno, políticos a defenestrar o elevar a altares en que se acertó, unas ideas rebuscadas que si no valen para un roto, se utilizan para el descosido en el que ganar otra vez no es lo deseado por el aprendiz de brujo. Las promesas dadas a los unos, las ideas recicladas a los otros, el cambio de caballo enmedio dela carrera, retratan nuevamente el panorama de advenedizos triunfantes junto a salientes descolocados donde el sueño de estas noches de verano anuncia la buena nueva a los advenedizos, mientras otros esperan la travesía del desierto.